jueves, 2 de junio de 2016

Probando el coyote.

Hoy 21 de abril de 2016. En agradecimiento a los amigos que me regalaron el curso, sigo con mis crónicas aéreas: Hoy 35 minutos de vuelo practicando con el Coyote, un avión nervioso y sensible, que pide mucho pedal de timón y que necesita continuas correcciones debido al viento. Ha estado bien volar bajo la base de las nubes que estaban bajitas, a 3000 pies de altitud. En esta ocasión, salvo correcciones puntuales, he podido hacer las todas maniobras, incluyendo la de despegue (darle caña, mantenerse en la pista y controlar el ascenso con el morro), aproximación (la más complicadilla, porque tienes que controlar el descenso, entrar al circuito de tráfico, revisar que no haya nadie, comprobar el viento y ajustar la velocidad, a la vez que orientarte correctamente) y aterrizaje, que no tiene más que alinearte con la pista, mantener velocidad con la nariz del avión y controlar descenso con el régimen de motor, el avión va solito al punto al que miras, y ese es el umbral de la pista, recogida antes de tocar y rodaje suave. Jeje!! Aún queda mucho por practicar hasta que me dejen hacer el tan esperado "vuelo solo".

Volando el Bingo

El pasado día 8 de Abril volé con el instructor Rodrigo, hoy éramos cinco alumnos para dos instructores, revisamos y reportamos el Bingo, rodamos para la 23, el Bingo inicia la carrera y en segundos remonta el vuelo, alcanzo los 1000pies AGL y salgo por la charca hacia el norte para rodear Recas, tras algunos virajes que logré coordinar levemente y peleando con la cizalladura, descendentes y ascendentes, algunas de las cuales nos elevaban a pesar de tener el morro del avión en actitud de bajada, bajo el horizonte, en plan helicóptero, logré orientarme gracias a la cuerda larga nevada al norte, tras el silo de Navalcarnero, el cerro Magan al oeste y la sierra de Gredos al este. Tomé la trayectoria correcta y después pude ver el aeródromo frente al morro. Busqué él tramo de viento en cola y descendimos a 500AGL haciendo la espiral sobre el eje de la charca, ya en tramo de base Rodrigo tomó los mandos para enseñarme cómo ajustar la velocidad en tramo final y adecuar la trayectoria con el timón de cola, recogida y en frenada con un Bingo muy fácil de llevar a pesar del viento cruzado, lo bueno, una visibilidad de 10km o más y un paisaje primaveral fantástico.